El ABC de los anclajes. Lo que todo amante vertical debe saber

Información general sobre anclajes, tipos, materiales, riesgos y técnicas básicas para su identificación



El estado de los anclajes en México

En los primeros días del cañonismo, espeleísmo y escalada, los pioneros se aventuraban hacia lo desconocido y utilizaban lo que existía a la mano en aquel entonces, anclajes diseñados para la industria de la construcción. Los creadores de las primeras rutas desconocían como los distintos tipos de anclajes se comportaban al soportar una carga dinámica como una caída, o cuáles tipos de anclajes funcionan mejor en cierto tipo de roca. Incluso cuáles tipos de anclajes eran más susceptibles de las misteriosas fuerzas de la corrosión dependiendo el tipo de ambiente.


Sin estándares ni información confiable, las decisiones de qué material de anclaje utilizar eran tomadas con base en facilidad de uso, accesibilidad, preferencia personal y costos. Con todo esto, si los anclajes fueron colocados correctamente, podían ser razonablemente seguros en aquel entonces. Sin embargo, todos los anclajes reaccionan químicamente con el ambiente tarde o temprano (aunado a que la reacción puede ser más rápida o lenta dependiendo del clima y tipo de roca) y la composición química de distintos anclajes ha demostrado no ser la adecuada para este tipo de aplicaciones.


Anclajes de acero inoxidable es el estándar recomendado hoy en día para la mayoría de los casos, al ser bastante resistentes a las fuerzas corrosivas. Sin embargo, los anclajes de hace 20 años no eran de acero inoxidable, lo que significa que son seguramente de acero galvanizado. En términos simples el acero galvanizado es mucho más susceptible de ser afectado por los elementos, haciéndolo mucho más propenso a la corrosión (mucho mucho más).


Incluso anclajes de acero galvanizado de apenas 5 años en un cañón con poca presencia de agua en donde se pensaría que la oxidación no debería ser un problema, tienen signos muy visibles de daño por corrosión y otros lo esconden debajo de la superficie de la roca.


En otras palabras, la simple edad de un anclaje no nos puede garantizar que se encuentre en buenas o malas condiciones. La importancia de la edad tiene más que ver con cuánto tiempo los elementos del ambiente han estado afectando al metal. La mayoría de la gente piensa que la oxidación tiene que ver únicamente con la presencia de agua, siendo que la corrosión puede desencadenarse por otros elementos. La sal, por ejemplo, que contiene cloro, puede provocar fracturas por corrosión y desgaste.Muchos escaladores y cañoneros saben que la sal tiene un gran impacto en rutas cerca del mar, pero la sal también puede presentarse tierra adentro en formaciones de caliza y dolomita. Existen pruebas de anclajes colocados en los 80s en superficies de granito, con mínima humedad y lejos de océanos, se han debilitado a menos de la mitad de su capacidad.  Su resistencia a la cizalladura (la fuerza necesaria para cortar el pedazo del anclaje que sobresale de la superficie de la roca como si fuera cortado con segueta), estaba en promedio en los 17kN (4000lb) en lugar de los 35kN (8000lb) que tenían cuando eran nuevos. Esto resulta ser una diferencia preocupante considerando que un escalador de 80kg puede generar una fuerza de 14kN (3,200lb) al momento de caerse punteando una ruta.


La combinación de anclajes que no son de acero inoxidable (como el galvanizado o tropicalizado), el medio ambiente, el tipo de roca y una mala instalación dan como resultado que la calidad de los anclajes que existen hoy en día van desde los “muy buenos” hasta los “abismalmente malos”.


¿Cómo saber el tipo de acero utilizado en un anclaje?

En el pasado, los creadores de las primeras rutas no utilizaban acero inoxidable, el cual es más costoso. Sin embargo su habilidad superior para resistir la corrosión hacen que sea el estándar para anclajes hoy en día. Aún así, muchos desarrolladores de rutas hoy en día puede que no sepan qué tipo de acero tienen en su caja de herramientas.


Una manera simple de averiguarlo es la siguiente: Primero que nada, si el anclaje no especifica que es de acero inoxidable, lo más seguro es que no lo sea. Segundo, por medio de un imán (incluso uno tan débil como el de refrigeradores). Si el material se adhiere al imán, está hecho de acero galvanizado o tropicalizado. El acero inoxidable tiene cierto magnetismo aunque muy débil debido a las capas de cromo. Esto significa que si bien un material de acero inoxidable puede atraerse hacia el imán, lo más seguro es que no puedas levantar el objeto del suelo usando sólo el imán. Esto aplica para las anclas, plaquetas, descuelgues, cadenas, etc.

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